miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Decisión?


Las batas y las agujas la ponían de los nervios, desde que era una niña, y aun no entendía qué hacía allí… ‘¿Tal vez quiero a Mario de verdad?’, si no por qué iba a soportar todas esas agujas pasando, por qué sentía que el corazón no latía y su estómago se había cerrado en banda… La sala estaba fría, como la hubiera gustado a ella tener la cabeza. Aun sentía la respiración de Pedro en su pecho y, sin embargo, esa puta culpa no se iba, ¿cómo se iba a ir? No podía dejar de pensarlo, ¡cómo no se había dado cuenta! Más batas, más agujas. ‘Esto es un castigo divino’, pensaba. ‘No hay ningún Dios tan malo, el destino no es así’, se repetía una y otra vez intentando convencerse. ‘¿Dónde está el jodido médico y por qué no me dice nada aún?’, los nervios cada vez eran mayores. Se levantaba, iba hacia un lado, hacia otro. Más agujas, más batas. ‘¡¿Aquí nadie informa a los familiares?!’, se gritaba a sí misma. Y un mensaje. Era Pedro. ‘No quiero leerlo, ahora no’. Otra vuelta, ‘voy a beber agua a ver si me despejo’, y ahí estaba esa sensación de asfixia que no se va y que ella sabe muy bien por qué está ahí. ‘¿Cómo puedo pensar en Pedro sin saber nada de cómo está Mario?’, los remordimientos volvían. Lágrimas, a tropel, todas juntas, saliendo a la vez, como si un muro las parara y de repente ese muro se hubiera roto. ‘Coño, quiero a Mario, no quiero perderle, no así, necesito que alguien me diga que está bien’, tal vez está sea la razón del muro roto. ‘Pedro me quiere, ¿y ahora qué?’, o tal vez este era el motivo. Más batas, más agujas. Ella se va al baño, no quiere que la vea llorar nadie (aunque ni les conozca). Otro mensaje, Pedro, que ahora lee: “Que bonito es querer a una persona, decírselo, follársela, y que cuando te despiertes se haya ido de su propia casa. Sin una miserable nota. ¿Voy a ser otro de tus juguetes rotos? Cuando puedas me lo explicar, aunque sea con una llamada. Te sigo queriendo, y mucho. Por si lo dudabas”. Sus besos y sus caricias otra vez en su mente. Sus ojos, los ojos de Mario, la sonrisa que ponía éste último cuando veía el amanecer rodeado por sus piernas. Una nota, de Mario, en el bolso: “Sé cuantísimo miedo le tienes al compromiso, sé que está nota te va a dar más miedo aun pero necesitaba decirte que te quiero, que quiero que seas la única persona que esté en mi vida para siempre. Y, sobre todo, que no lo olvides jamás. Me has hecho el hombre más feliz del mundo, y cambiaría toda la vida que me queda por otro amanecer a tu lado”. Una llamada de Pedro, al cogerla él sólo puede oír llantos. “¿Qué te pasa, Lily?”. Más llantos. “Joder, Lily, no me asustes, háblame, ¿qué te pasa? ¿Dónde estás?”.
Hay veces que el amor lo puede con todo,
hay otras que no.


Por si os habéis perdido aquí está la historia previa entre Pedro y Lily. Os tendré informados de estos tres. 

martes, 10 de abril de 2012

veintiséisdeMarzo.


Han pasado cinco años desde que dije mi primer te quiero, el te quiero más sincero. En ese momento, no tenía ni idea de lo importante que iba a ser decirlo sólo necesitaba soltarlo, me quemaba en la garganta. Me quemaba en el estómago, en el corazón. Y lo dije. No te puedes imaginar lo que eso supuso, eres incapaz de imaginarte la mitad de lo que ha llegado a significar ese te quiero. No he vuelto a pronunciar esas dos palabras, a nadie… Carecía de significado decírselas a alguien que no fueses tú, carecía de significado compartir la mínima parte de mi vida con cualquier otro. Aun me sorprendo cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo mirando mil veces el móvil esperando ver un mensaje tuyo o una llamada, encontrarme con una respuesta que diga “yo también”. Y, sin embargo, me tuve que conformar con un “tal vez, quizás, dentro de unos años podamos ser más que amigos”, me tuve que conformar con un “tengo miedo, no puedo hacernos esto”, me tuve que conformar y tirar del carro otra vez más. Cinco años tirando de un puto carro que sé que jamás va a ser capaz de arrancar sólo. Cinco años esperando algo que sé que no va a llegar, esperando que fueras valiente, por una vez, y me dijeras que los demás no importan nada ahora. Esperando a que cogieras el primer vuelo que saliera a Madrid y te presentarás en la puerta de mi casa diciéndome que has sido un estúpido pero que no tengo nada de lo que preocuparme porque vamos a recuperar el tiempo perdido. Y ahora más que nunca sé que eso no va a pasar, que cada 26 de marzo será tuyo y mío, pero es hora de pasar página. Que en mi corazón siempre tendrás un hueco, pero no será tuyo entero. Que no puedo echarte más de menos, ni de más. Que siempre hemos sido eso, la eterna lucha, y ya me canse. Tengo claro que nadie sabrá apreciar como yo ese brillo en tus ojos, ni esa sonrisa que ponías segundos antes de enfadarte de verdad. Que nadie sabrá mirar a través de ese caparazón de chico duro que te has querido formar tú solo, y que jamás encontrarás a nadie como yo para poder romperlo. Que en tu vida encontrarás a otra loca que cambie la hora de todos sus relojes para sentirte un poco más cerca, ni que acorte estos putos kilómetros con una simple llamada… Pero este adiós no es un hasta luego, y este te quiero es el último que admitiré.

Las guerras en mi cama sin ti, carecen de significado.
A pesar de las mil batallas, esto es un adiós.


martes, 14 de febrero de 2012

Los polos opuestos se atraen.

Es que nuestra historia es eso, un “si me dices ven, lo dejo todo”, un “vete a la mierda y olvídame”, un “vuélveme a querer y olvidémonos que el mundo sigue moviéndose ahí fuera sin nosotros”. Es la historia de volver a empezar, la historia interminable. Es un “quiéreme mucho y ahora, porque sino en cinco minutos tendré otros labios en mi cuello y otra ropa tirada en mi suelo”. Es la eterna necesidad de sentirnos vivos, un toma y daca en toda regla. Es un continuo "ven conmigo y mañana iré yo a ti". El típico te necesito a todas horas, pero sólo unos minutos. Sé a ciencia cierta que mucha gente no soportaría esto, es más, siendo totalmente sincera: mil veces he decidido que esto debía acabar. Pero mil y una me he arrepentido, pero mil y una me has sonreído. Porque eso es lo bueno de lo nuestro que puedo odiarte como no he odiado jamás a nadie, puedes sacarme de quicio y puedo llamarte cosas que jamás me perdonaría, puedo romper todos los jarrones de la casa y después las fotografías en las que salgas tú… Pero sé que no tardare ni cinco minutos en volver a pegarlas. Y a ti te doy diez para aparecer en la puerta de casa con un -soy idiota- en la frente. O a lo mejor esta vez te da por llenarme el portal con post-its dándome las cien razones por las que tú y yo somos inseparables. Porque tal vez tengas razón y soy el puto polo Norte del imán pero tengo la suerte de saber que tú eres mi Sur. Porque dicen que el aceite y el agua no se pueden mezclar, pero eso es porque no han removido lo suficiente. Porque yo sé que sin Yang no habría Ying, y porque ya no me imagino mi vida sin ti. Que no pueden hablar de que lo nuestro es imposible cuando hasta el Sol y la Luna hacen mil virguerías por estar juntos.

miércoles, 29 de junio de 2011

Confesiones.

Debo confesar que tengo los relojes atrasados una hora para estar en su horario y sentirme a su lado; que he dicho mil veces que me rendía y mil y una que le quería; que tal vez la cabeza me pida tirar la toalla pero el corazón sabe que esa no es una opción posible; que he podido llorar lo inllorable, esperar lo inesperable y explicar lo inexplicable pero todo se ve recompensado con una de sus sonrisas; que cuando me hundo con sólo una de sus palabras todo parece mejorar; que mi vida gira alrededor de él aunque la suya este a años luz de la mía; que echarle de menos se ha convertido en el pan de cada día y el hambre de cada noche; que hasta el más mínimo detalle me lleva a pensar que no le tengo a mi lado; que sé que esto no va a acabar como las típicas historias de amor; que la distancia lo acaba pudiendo con todo, hasta con las ganas de querer; que la lluvia me empapa los huesos si no le tengo a mi lado; que los lunares de su espalda cada día los recuerdo más pequeños; que no creo en el amor, que creo en él.

martes, 7 de junio de 2011

El vendaval del amor.

La casa estaba vacía, bueno no, estaban ellos que llenaban y arrasaban todo aquello que se encontraban, el vendaval del amor les llamaban algunos. Estaban de pie, frente a la chimenea, ella con los ojos vendados y él con una sonrisa temerosa (¿quién sabe? –pensaba- a lo mejor la idea de irse a vivir a su ciudad podía no convencerla. Iluso de él, la chica había soñado con eso desde la primera mirada que cruzaron).
-Quítate la venda –la dijo mientras posaba la mano en su hombro-.
-¿Qué hacemos en esta casa?
-No se dice esta casa, se dice nuestra casa -articulo muy lentamente-.
-¿Cómo que nuestra casa? ¿Estás loco?
-Por ti.
-¿Y qué haremos con la hipoteca?
-No lo sé.
-¿Y con mis padres?
-No lo sé.
-¿Y con los tuyos?
-No lo sé.
-¿Y qué sabes?
-Que quiero estar contigo, ¿te vale?
-Me sobra.

Pero nunca les sobraría sonrisas, besos y abrazos. El "buenos días, princesa" que decidió pintar en el techo de su cuarto, y como ella contraataco cambiando el nombre del azucarero por "lo más dulce de esta casa eres tú". Las guerras de mensajes escritos en el espejo del baño mientras el otro se duchaba, aunque aquí siempre ganaba el que decidía pasarse por agua también, porque como él decía "las cosas bonitas no lo son si no estás tú escuchandolas".

lunes, 28 de marzo de 2011

Miedo.

¿Sabes lo qué es sentir miedo? Todo el mundo lo ha sentido alguna vez… Miedo a quedarse solo aun estando rodeado de gente, miedo a que te engañen, te mientan o te defrauden. Miedo a no dar lo que se espera de ti, miedo a perder todo aquello que quieres, miedo a esperar algo que a lo mejor nunca llega y a que se te borre la sonrisa de la cara. Miedo al amor, a los payasos, a la pérdida, al rechazo, a la soledad, a las arañas o a los aviones. Hay muchas clases de miedo y cada uno intenta superarlo como puede, pero yo tengo un antídoto… ¿Sabes cuál es? Tu sonrisa. Después ningún miedo es lo suficiente valiente como para hacerme un nudo en el estómago y si se cree capaz de conseguirlo tiene la batalla perdida porque es sabido de aquí a la luna que si tengo tu sonrisa soy la más fuerte del mundo así que los sacaría a patadas y luego me tomaría un batido. De chocolate. ¿Y para comer? ¿Qué te parece los lunares de tu espalda?

Y ahora los miedos se esconden debajo de la cama.
Y tú y yo nos tumbamos encima.

jueves, 3 de marzo de 2011

Tú y tus estúpidos juegos.

No sé si te acuerdas, no sé si deberías acordarte… Sólo sé que aquel día estaba totalmente destrozada y que lo único que quería era llorar. No te imaginas el bien que me hiciste sin darte cuenta, o tal vez sí que lo sabías y por eso lo hiciste (sí, eso es más típico en ti). Sólo recuerdo que no había manera de sacarme una sonrisa, que lo único que quería era desaparecer e inundar mi cama en lágrimas, contarle a mi almohada que quería huir al algún lugar perdido y gritarle a mis paredes que todo era una puta mierda pero tú conseguiste hacerme reír como si nada importara. Tú y tus estúpidos juegos. Y entonces fue cuando me di cuenta: no me importaba nadie más que no fueras tú, no quería que otra persona tuviera ese efecto en mí, no quería perderte… Sólo quería pasarme el resto de mi vida en cualquier banco, sentada a tu lado, jugando a cualquier cosa que se te ocurriera, sintiendo tus pestañas en mi mejilla, tu brazo en mi hombro o tu mano en mi nuca… Olvidando todo lo que nos rodea y sonriendo por tenerte tan cerca.

miércoles, 26 de enero de 2011

Premios Fairy Tales: Primer puesto.

Iba con los pies descalzos y la nariz gimiendo de frío en pleno febrero. Había insistido tanto en pasear por la playa, que a las cinco y cuarto ya estábamos todos allí, con el cuerpo en un baile de escalofríos. Al menos no se había traído el tocadiscos consigo. En el último momento, Javi le había quitado la funda de las manos y le había jurado que no volvería a dejarle las camisas sino se metía ya en el coche. Parece mentira que acabásemos sentados en la arena; aunque en los brazos de Beltrán a mí no me importó demasiado. El frío se esfumó de inmediato y el calor embargó mis mejillas. Yo traté de achacarlo torpemente al frío, pero Margot me conocía demasiado bien.
–Ya, ya –dijo.
–¡Oye, que estamos aquí por tu culpa! –exclamé indignada.
–Para una cosa que os pido, bien que os enfadáis. Pero después soy yo la que tiene que ceder siempre.
Lo cierto es que ella tenía razón, no era dada a los caprichos sino a las gentilezas; y al altruismo claro. Eso era muy de Margot. A Javi lo tenía embobado con sus piernas desnudas y aquel jersey de cuello cisne que llevaba a todas partes tratando de sacarle el máximo partido. A las siete no aguantó más y comenzó con Joaquín Sabina, a quién le siguió Foals y algún otro personaje alternativo, pero evitó cualquier contacto con el rock and roll. Nosotros nos dejamos llevar por los movimientos suaves de sus caderas.
–¿Os apetecen los bocadillos de mortadela? –preguntó Sonia, cansada de ver como su chico se comía con los ojos a Margot. A los demás nos costó horrores apartar la mirada.
–Tengo hambre de león –dijo ésta dejándose caer sobre la toalla. Se le había erizado el vello de los muslos, y trataba en vano de calentarse con las manos. Al final logró conmover a Javi, que se levantó y la abrazó por detrás, como quien no quiere la cosa.
–Venga, Sonia, ¿nos vas a dar ya los bocadillos?
Ésta llevaba un rato revolviendo entre las mochilas, pero sólo había encontrado los termos con leche y té, y un paquete de galletas diminuto. Yo sentía sobre mi espalda los rugidos del estómago de Beltrán, pero él no se inmutaba, así que no dije nada y me quedé calladita entre sus brazos.
–¡Llevo sin comer desde las doce! –exclamó Javi (el perfecto inglés).
Margot dejó entrever una de sus sonrisas de canciones de jazz, aunque también las usaba cuanto tenía razón sobre algo.
–Todo esto es culpa tuya, tú te has dejado los bocadillos en casa.
Javi se quedó estupefacto, asomó la cabeza por detrás de su hombro izquierdo y preguntó:
–Perdona, ¿acabas de decir que ha sido culpa mía?
–Claro que sí, los bocadillos estaban con el tocadiscos.
Cuyo blog es Drops of Jupiter y en el cual podreis encontrar muchísimos relatos.
Os lo recomiento, cada vez que paso por este blog me gusta un poco más.

Con esto finaliza el concurso, queria volver a agradecer a todos los que participaron y animaros a seguir escribiendo a todos, porque de verdad que todos los relatos eran geniales. Por si os interesan pasaros por los blogs de aquí porque os prometo que os gustarán.
Un beso muy grande a todos.

miércoles, 19 de enero de 2011

Premios Fairy Tales: Segundo puesto.


Éramos sólo dos desconocidos con temor al amor y al dolor. Dos desconocidos cuyos ojos se encontraban en cada esquina de algún rincon secreto que jamás volveré a encontrar. Dos desconocidos apasionados cuando el calor recorría a sus cuerpos encontrados, enamorados, alegres al verse.
Fuimos dos almas creadas para buscar la felicidad que ambos necesitabamos, aquellas letras en un lenguaje embellecido con palabras preciosas que ninguno de los dos habíamos recibido alguna vez. Fuimos lo que viste, ahogados de amor mutuo, esas personas imperfectas y soñadoras que jamás se habían buscado alguna vez.
Aún recuerdo como latía tu corazón al costado de mi pecho blanco y frío. Respirabamos a la par, nos amábamos a la par. Cuando veía tus misteriosos ojos grises, encontraba entre ellos a esa pequeña persona que había robado mi corazón y mi mente por unos cuantos días. Aún recuerdo tu perfume en mi almohada y en mi saco azul marino. Ese perfume amargo y dulce, pero delicioso, como tú. Esa paz que me brindabas con tan solo acercarte a mí, esa sensación que me aislaba de mi mundo de terror. El amor que sentía con esas caricias tiernas y esos besos bajo la nieve, cuando nuestros cuerpos helados se encontraban, nuestros labios estaban dispuestos a chocarse, y cuando unos copos decidían descender, habría sabido por primera vez, que nuestro amor era verdadero; mientras que a alguno de los dos se nos escapaba una sonrisita burlona por el frío y la felicidad que nos atontaba al querernos.
Pero tu fin llego tan rápido que no me lo esperaba. Mi alma quedó devastada. El silencio existe aún. Cuanto te extraño, Chris. Te he esperado por días cuando mi mente estaba en blanco, anhelando que aquellos ojos muertos me dijeran que aún me aman, cuando no estaban más que vacíos de amor alguno y llenos de rencor por el dolor que en algún sinuoso camino te hice pasar. Y, en ese instante, sentí lo que es perder un fragmento de tu alma.
Siempre serás inolvidable. Acompáñame, aunque no estés...
Hay momentos que jamás podré olvidar.
Escrito por Sophie.
Muchas gracias por participar en este concurso, y a todos os recomiendo pasar por su blog :)
Un beso.

domingo, 16 de enero de 2011

¿Cómo no le iba a seguir si era Pedro?

Esa noche no era una noche normal, se notaba en el ambiente. En la calle no paraba de llover, pero a Lily la daba igual… Total, esa noche pasaba de ir a ningún lado. Esa noche Mario se dirigía hacia su casa con un cargamento de pelis, palomitas y besos, muchos besos. Así que la daba igual si fuera caía el diluvio universal, con tal de que él llegara pronto. Aunque la verdad es que no creo que fueran a ver ninguna de esas películas, ni se comieran esas palomitas (los besos seguro que los aprovechaban bien) porque ella esa noche se sentía fiestera y no le iba a dejar ni decir hola, seguramente sería porque la encantaba esa sensación a mojado, a frío que venía de la calle. Tanto era así que ya le estaba esperando sin nada puesto, notando como el frío le entraba por los pies y le erizaba todo su cuerpo. Y me sobra decir que según oyó la puerta se lanzó disparada a abrir (tal vez debería haber mirado por la mirilla para no llevarse ese corte) y como el destino es así de caprichoso dio la casualidad de que no era Mario, si no Pedro al cual se le quedo la cara más graciosa que os podáis imaginar (bueno, en realidad miento… La cara más graciosa fue la de Lily) y sólo supo articular un tímido “hola” al que ella no pudo ni responder, así que abrió la puerta invitándole a entrar y se puso rápidamente una de las camisas que Mario tenía en la cocina. Cuando salió al salón vio a Pedro de pie esperándola, y sintió el instinto de abrazarle… Pero él se la adelanto. Después de unos segundos así, él murmuro “te echaba tantísimo de menos…” entonces ella recupero la compostura y separándose dijo:
-¿A qué has venido?
-Con el recibimiento que he tenido esperaba que fueras un poco más amable –contesto él con una sonrisa burlona-.
-Estoy esperando a alguien, ¿qué quieres?
-¿Ósea que esa bienvenida no era para mí? ¡Qué decepción! ¿Y para quién es? ¿Tal vez para el propietario de esa camisa?
-¿Qué quieres, joder?
-Debería ser yo el enfadado y no tú… Llevo meses llamándote, dejándote mensajes en el contestador, en el móvil… Te he enviado hasta cartas al buzón… Me he pasado todos los días por tu casa, y siempre estaba apagada o nadie me abría ¿Y ahora me vienes con éstas? Sinceramente, no te entiendo… Me dijiste que me centrara, me he centrado… Sé lo que quiero y tú decides ignorarme… No lo entiendo, y me gustaría que me lo explicarás.
-Pase de página.
-¿Así de sencillo? Y fuiste tú la que me dabas discursos de que no podía jugar así contigo y de que no sabía lo que quería… ¿Y tú sí? Anda no me jodas, Lily…
-¿Tú sabes lo que quieres? ¿Qué esperabas que hiciera? Llevas toda la vida enamorado de Erika, ¿eso ha cambiado? ¿Que tenía que seguir esperándote? ¿no te han parecido suficientes años?
-Si me hubieras dejado te hubiera dicho que sí ha cambiado, que ha sido un horror estar estos meses sin ti, sentimiento que veo que no es mutuo. Venía a decirte que he estado toda mi vida equivocado, que siempre te he querido y no he sabido verlo. Pero ya veo que soy un estúpido, así que me voy… -mientras se dirigía hacia la puerta noto como la mano de ella le agarraba del brazo-.
-No me puedes hacer esto, no ahora… -decía mientras se acercaba lentamente a él- Es injusto y lo sabes… -ahora podía notar su respiración en las pestañas- ¿Y qué pasa si ahora cambias de idea? ¿Qué se supone que debería hacer yo?
-Besarme ahora y esperar a que pase lo que tenga que pasar, diría yo…
Ella se quedo inmóvil mirándole fijamente, él recorrió el poquísimo espacio que quedaba para que sus labios se juntarán y la beso lentamente. Era un beso de prueba, de acercamiento, de ver si ella le seguía. Y le siguió, claro que le siguió, ¿cómo no le iba a seguir si era Pedro? Y el beso suave se convirtió en uno con fuerza, con energía y cuando se quiso dar cuenta ya le había desnudado y hacía rato que ella ya había dejado de vestir esa camisa y estaba jadeando agarrada a los fuertes brazos de él, volviendo a recorrer sus lunares, encajándose perfectamente en su cuerpo, sintiéndole, respirándole, notando sus manos recorrer cada milímetro de su pequeño cuerpo. Amándole, al fin y al cabo, allí en su sofá como se había imaginado muchísimas noches.

miércoles, 12 de enero de 2011

Premios Fairy Tales: Tercer puesto.


Mi nombre es Mis, y soy un gato. Ella, mi amor humano, se llama Lía. Me gusta sentarme con ella en el alféizar de la ventana de la cocina, cuando ya se han ido todos a dormir. Toda la casa duerme, menos nosotros dos. En el interior de la casa no hace frío, sus paredes aún conservan el calor del verano, por lo que Lía se calza sus zapatillas y sólo un vestidito que apenas le cubre los hombros, sabe que no tendrá frío. Son los que están fuera quienes pueden morir atrapados por la nieve y el hielo. Bajamos despacio las escaleras y sin hacer ruído. Hay sitio suficiente para los dos, pero a mí me gusta acercarme a ella y sentir su calor. Vemos como cae la nieve, copos y copos que se deslizan con suavidad y parecen adormecer la tierra.
Lía enciende una vela y la coloca cerca del cristal, porque sabe que perderse en pleno invierno, en medio de la espesura del bosque, puede conducir a una muerte atroz; por eso, ella y yo nos sentamos en la ventana, junto a la luz y esperamos, y esperamos, todas las noches de invierno. Sin que nadie lo sepa. Ni ella ni yo apartamos la mirada de la ventana, aguzando la vista por si la supervivencia de alguien depende de nuestro tesón.
Lía tararea bajito una canción, y yo la acompaño con mi ronroneo, pero casi no se nos escucha, porque no queremos que nadie nos oiga, cantamos sólo para nosotros.
Y así las noches se intercambian, una tras otra.
Ya amanece. Lía apaga la vela de un suspiro. Hoy no hemos ayudado a nadie, me susurra. Una leve sonrisa triste se dibuja en su rostro adormilado. No sabe que yo le quiero decir que no importa, hemos estado ahí. Mañana será otro día. Sé que una noche de crudo invierno alguien vendrá, y gracias a nuestra luz, hallará el camino hasta el calor de un hogar.
Lía me coge en brazos y me acaricia, soy feliz. Subimos las escaleras hasta la habitación; ella se cuela entre las sábanas y yo, yo me acurruco a sus pies. Este es mi hogar.
Si un día te adentras en el bosque, en pleno invierno, busca nuestra luz, porque aquí tienes, también, un hogar para ti.


Escrito por Plinnn
Muchas gracias por participar, y por este relato.
Un beso.

domingo, 9 de enero de 2011

Premios Fairy Tales y flor naranja


Se acabo el plazo del concurso de relatos que hice (el 31/12/2010) pero debido a las fiestas he usado poco el ordenador. Esta entrada es sólo para deciros que a partir de ahora cada miércoles (siempre que no ocurra nada y pueda) pondré los relatos ganadores, que muchas gracias por participar, que me han encantado todos vuestros relatos y que me ha sido muy difícil elegir. Por esto último quiero recomendaros a todos los que me leen para que se pasen por vuestros blogs porque no tienen desperdicio, escribís genial todas.
http://heart-always.blogspot.com/
http://pezgloboylobo.blogspot.com/
http://veinticuatrodejuliio.blogspot.com/
http://a-rtista.blogspot.com/
http://sanfranciscoroad.blogspot.com/
http://botellasenelsuelonossirvendeconsuelo.blogspot.com/

Además también quiero agradecer un premio que me ha concedido Corazón de Papel: muchísimas gracias, no sabes la ilusión que me hacen estos detalles y más viniendo de ti, un beso enorme guapa. Y supongo que también se lo tengo que entregar a cinco blogs por lo que aquí va:
maullidos de chicagato (Por favor sigue publicando y haciéndonos sentir así como lo haces)
Confesiones y Fantasías (Me alegra mucho que hayas vuelto, en serio. Te echaba de menos por aquí)
Drops of Jupiter (Siempre me ha gustado su dulzura y su forma de escribir)
maldita dulzura la tuya (Si queréis saber por que la elijo sólo tenéis que leerla un poco, os enamorara)
La petite Mariona(Su manera de escribir no te dejara indiferente, es realista, es genial. Siempre me deja sin palabras)

¡FELIZ AÑO A TODOS! Espero que hayáis disfrutado de las vacaciones y de las fiestas y nos leemos. Un beso a todos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sólo quiero enamorarte.

Sé que puedo cambiar de opinión una y otra vez. Que puedo odiarte, y segundos después lo único que me apetece es recorrerte a besos. Puedo insultarte como siempre y al rato besarte como nunca. Puedo describirte, sabiendo que nadie jamás podrá imaginarte tan perfecto como eres. Puedo soñarte, y cuando me despierto llamarte para saber que sigues ahí. O llamarte a secas porque me encanta escucharte. Puedo ilusionarte e ilusionarme con planes de futuro, con viajes hacia ningún lugar o con excursiones aquí al lado. Puedo mirarte y sonreírte, o puedo ignorarte y enfadarte. Podría perdonarte cualquier cosa y enfadarme por tonterías, aunque en el fondo lo único que quiero es tenerte a mi lado. Sé que puedo llegar a enloquecerte pero lo que mejor se me da hacer es quererte, acariciarte, sonreirte, adorarte, abrazarte...


Os queria recordar que estoy haciendo algo especial porque el blog cumple un año. Es un concurso de relatos(del tema que querais) que podeis enviar a niccaam@gmail.com y después recibiriaís unos premios en los que elegiría los tres mejores y los iría entregando en mi blog, La fecha límite es el 31/12/2010, así que animaros todos pronto que ya queda poco Espero que participeis muchisísimo y que salga bien la idea. Un beso enorme a todos, a los que comentais, a los que participais, a los que no podeis y a los que os pasais sólo a leer (aunque espero que dentro de poco comenteis vosotros también).
FELIZ NAVIDAD :)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Ninguna vista es mejor que mirarte a ti, Lily.

-Me encanta estar aquí. Se puede ver absolutamente toda la ciudad, y a nosotros sólo nos ven las estrellas… Aunque creo que nos guardaran el secreto, ¿no?
-Más las vale, porque como cuenten que estoy con la chica más guapa de la ciudad y alguien me la intente quitar vamos a tener un problema.

Así se pasaban las mañanas Lily y Mario, sin mirar a ningún lado… Y a lo mejor por eso podréis entender que es lo que tenía Mario que le hacía tan especial, y es que Lily nunca se había sentido tan querida, nunca había tenido nadie con quien compartir (de verdad) esas vistas, y jamás ninguno de los que tuvieron la oportunidad de subir habían preferido mirarla a ella alegando que “ninguna vista es mejor que mirarte a ti, Lily”.

Me gustaría hacer algo especial ya que este mes cumplo un año con este blog por lo que he pensado que podríais mandarme un relato(del tema que querais) niccaam@gmail.com y después recibiriaís unos premios en los que elegiría los tres mejores y los iría entregando en mi blog, y cuya fecha límite es el 31/12/2010. Espero que participeis muchisísimo y que salga bien la idea. Un beso enorme a todos, a los que comentais y los que os pasais sólo a leer (aunque espero que dentro de poco comenteis vosotros también).

lunes, 13 de diciembre de 2010

La cazadora cazada.

Tal vez debería poneros al día… Hacía ya algunos meses que había pasado lo de Lily y Pedro, él había intentado hablar con ella pero ella había decidido dejar tiempo y espacio (“¡Es imposible que ya haya decidido!” se repetía una y otra vez, seguramente por cobardía a que él la dijera que no la quería y tuviera que cumplir su promesa completamente), pero algo ocurrió en esos meses… Algo que Pedro no se esperaba y que si se lo hubieras contado a Lily te habría llamado loco y se hubiera reído tan fuerte que te habría contagiado su risa (y te hubieran entrado ganas de borrarle los hoyuelos a besos). Lily había conocido a alguien de su trabajo. ¿Qué si estaba enamorada de él? ¡Eso jamás! ¿O te crees tú que un amor como el de Pedro se olvida de un día para otro? Pero, ¿sabéis qué? Que por fin a Lily no le dolía hacer galletas de chocolate, por fin dejaba que otro hombre dejara su olor entre las sábanas, que la encantaba despertarse por las mañanas y que la casa oliera a café y a bollería, o encontrarse post-its llenos de amor por toda la casa. No sé, se la veía sonreír como hacía tiempo que no sonreía. Y a lo mejor por eso fue por lo que ya pasado un tiempo más que suficiente para que Pedro hubiera decidido, ella continuo sin cogerle las llamadas, sin contestarle a los mensajes, sin abrirle la puerta, y en definitiva sin querer verle. Y sabéis que Lily nunca ha sido mujer de un solo hombre, que le gustaba la fiesta más que a nadie en el mundo y que eso de repetir no estaba hecho para ella, pero Mario la había cambiado… Llevaban tres meses como mucho, pero eso era una barbaridad para alguien que sólo te quería una noche y después un “adiós y muy buenas”. La verdad es que la historia no empezó como una historia de amor, empezó como cualquier de los otros ligues de Lily. Ella estaba en un bar, y entró él: se reconocieron, se dieron dos besos, se invitaron a un par (más bien unos cuantos pares) de cubatas y cuando se quiso dar cuenta ya se lo había llevado a la cama… Pero esta vez (como ya os he dicho) fue diferente: él no la dejo sola cuando salió en sol, él la inspiraba confianza y ella se dejo amar. Así que los días siguientes decidió que no era nada malo pillarle desprevenido en el baño y repetir la experiencia, o en la sala de la fotocopiadora, o en la de los cafés… Y así empezaron los pedacitos de amor en post-its sobre su mesa, y así empezaron también a salir los dos juntos a tomarse algo, y así empezaron a aparecerle todos los días tulipanes (su flor favorita) en la mesilla de noche, y así fue como Lily empezó a ver a los amaneceres como algo bonito. Y así fue como Mario convirtió a Lily en la cazadora cazada.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Abrázame, por favor.

- Cariño, sólo era una pesadilla… No tiembles así por favor que me estas asustando...
- Soñé que te ibas y no volvías, y sólo con ocurrírseme esa idea el miedo me hielan los huesos. No quiero perderte, se me congelaría la sangre y mi corazón ya no podría bombearla. Es sólo imaginármelo y me entran unas ganas terribles de llorar, de estas que inundaría la habitación con lágrimas, y a la vez de besarte continuamente porque si eso llegara a pasar me arrepentiré de todos los besos que no te di y los momentos que no vivimos... Abrázame, por favor.

PD: Siento tantisísisimo haber estado tanto tiempo sin escribir nada... Voy a intentar ponerme al día con vuestros blogs y espero que no me hayáis olvidado :) Y prometo meterme más a menudo. Un besin enorme a tod@s.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lily se despertó y la boca le sabía a alcohol, a humo y a unos labios desconocidos, aunque este sabor últimamente era el más normal. Durante estas últimas semanas se despertaba lo más tarde que podía (se obligaba a dormir cuando el sueño desaparecía) tras una noche de alcohol y sexo. Cuando ella se despertaba el hombre con el que había pasado la noche ya se había ido, había desaparecido tan rápido como apareció (pero eso era algo que ella prefería que pasara). La realidad era que hacia esto sólo para poder cumplir su promesa, para no volver a ver la cara de Pedro nunca más, para no encontrárselo de sorpresa en ningún momento. No respondía a sus llamadas (ni si quiera las cogía) y tampoco a sus mensajes (en los que él siempre quería quedar para hablar, o tomarse algo). Había conseguido cambiar su turno al de por la tarde, y así conseguía evitarle completamente. Parecía que lo estaba cumpliendo y me gustaría deciros que eso la hacia la mujer más feliz del mundo pero no puedo. Lucía una siniestra sonrisa allá por donde iba, y aunque ahora parecía más feliz seguía sin poderse dormir a no ser que se lo imaginara a él a su lado. Se estaba volviendo poco a poco de hielo, y no porque ella quisiera si no porque no tenía con quien expresar sus sentimientos (aunque cuando hablaba con Pedro no le había dicho que era él, sí que hablaba de su enamoramiento de otro al que él siempre repudiaba) y había aprendido a tragarse sus lágrimas en soledad. Pero ese día fue diferente. Él se había enterado de su cambio de turno (de su cambio de vida), y se paso por su casa mientras ella se tomaba su café. Cuando Lily le vio decidió no abrir, en su cara se puso una sonrisa que rápido se cambio a una expresión de miedo, de necesidad. Por su mente pasaron mil pensamientos “Debo hacer como que no estoy, así se irá pronto” “Pero lleva tanto tiempo insistiendo, tal vez debería abrir, enfrentarlo y olvidarme ya” “¿Y si le abro y soy incapaz de seguir con mi decisión?” “¿Y si no le vuelvo a ver nunca más?” “Decidido: no estoy.”
-Lily ábreme, por favor, sé que estas ahí.
Silencio.
-Lily, por favor, necesito hablar contigo.
Silencio.
-Por lo menos dime que no me quieres volver a ver, y te dejare en paz. Pero no podemos acabar así.
-No te quiero volver a ver, jamás, nunca. Vete.
Una lágrima.
-Me podrías abrir la puerta y decírmelo a mí, no a ella.
-¡Que te vayas!
Otra lágrima.
-No hagas esto, Lily por favor. No quiero perder nuestra amistad así.
La puerta se abre.
-Y lo peor de todo es que sigues sin entenderlo. ¿Cómo se puede ser tan estúpido para…?
Él la abrazo, y de sus ojos también cayó alguna lágrima. Ella se separo y se le quedo mirando con dolor y rabia en los ojos.
-Lo siento, ¿vale? Lo siento. Necesitaba verte. Estaba preocupado ya. Y sí, soy muy estúpido. He estado pensando mucho durante estos días, y tenías razón: te quiero, pero no como tú te mereces.
-No digas chorradas, no la cagues más.
-Sé que me he portado como un cretino contigo. He recordado las miles de veces que hablamos de ese “chico” y te dije que era un capullo, que te alejaras de él… Pero yo no sabía que ese “chico” te necesitara tanto, y es que durante estas últimas semanas no te he podido sacar de mi cabeza ni por un segundo. No te estoy diciendo que este enamorado de ti, y tampoco que te merezca… Sólo quiero volver a estar contigo como antes, porque te quiero, joder Lily, claro que te quiero.
-Eso es imposible, Pedro. Nunca vamos a poder estar como antes. No quiero estar como antes, no quiero ser tu pañuelo para que me vengas a llorar por Erika y cuando ella te llame me dejes aquí tirada y te olvides. No puedo seguir mirándote todos los días a los ojos, o ver una peli abrazados sabiendo que no me quieres igual que yo a ti.
Más lágrimas.
-¿Has dejado de mirar al pasado?
-Lo estoy intentando.
-Lily, yo estoy intentando mirar hacia el futuro. Hacia ti. No quiero estar contigo porque no quiero que sufras más de lo que ya has sufrido. Estoy confundido, ¿vale? Sólo sé que sin ti no puedo vivir.
-Pues cuando te aclares hablamos, antes no quiero saber nada de ti.
La puerta se cerró, las lágrimas salieron todas de golpe y en ese silencio absoluto se escuchó un unísono te quiero.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Happy 101.

Quiero agradecer a Jime este premio, sabes que me hace muchísima ilusión y más viniendo de ti porque me encanta tu blog, si por mi fuera te lo volvería a dar mil veces. El premio consiste en decir diez cosas que me hagan sonreír y diez blogs que también lo consiguen (no van en orden):

Me hace sonreír...
1. Mirar las estrellas en luna llena.
2. Sentir la telepatía que tengo con otra persona si me habla cuando más lo necesito, cuando sabe exactamente lo que quiero decir con una mirada.
3. Mi hermano: Él en general, a pesar de las peleas siempre consigue ponerme una sonrisa en la cara.
4. Ver amanecer junto a la persona que más quiero.
5. La sonrisa de los niños pequeños, y cualquier sonrisa que me regalen en general.
6. Soñar despierta: imaginarme mil cosas que seguramente jamás ocurran, inventar conversaciones...
7. Que cuando vaya a dormir a casa de mi abuela me despierte sólo como ella sabe y consigue que este de buen humor todo el día.
8. Irme de viaje y recibir mensajes de gente importante diciéndome que vuelva ya, que me echan de menos (y los mensajes inesperados en general).9. Encontrarme con alguien que hacia mucho tiempo que no veía y sentir que nada ha cambiado entre nosotros.
10. Ir a mi pueblo.

Me haceis sonreír...

10. ella y sus sensaciones

PD: Vuelvo mañana con otra historia para volver a desaparecer otro tiempo, gracias por seguir aquí. Un beso.

sábado, 24 de julio de 2010

El comienzo de una historia.

Tal vez os pique la curiosidad por saber cómo se conocieron Erika y Víctor, y como empezó la historia de sus vidas. Os puedo decir que a Erika le encantaban los niños, se volvía loca con ellos. También os puedo decir que tenía otra hermanastra (además de Lily) que se llamaba Raquel. A diferencia de Lily, Raquel era hermana aunque no tenían la misma madre. Ella era hija de Héctor, el padre de Erika, y Rachel, la madre de Lily. Aunque no se pasan todo el tiempo que a Erika le gustaría juntas, siempre la saca al parque por la tarde, y la encanta (sobre todo en primavera, cuando todo el parque está floreciendo, llenándose de vida por todas partes y ella sólo puede ver como su pequeña Raquel rebosa alegría por cada poro y sentir como el sol empieza a calentar y a tostar su piel mientras lo único que huele son flores). Allí se quedaba Erika, mirando a su pequeña disfrutar. Allí, también, se sentaba Víctor todos los días tras su salida matutina a correr. Nunca habían coincidido, hasta que él cambio su horario. Un día se sentó en su banco con ella (que tenía una sonrisa enorme porque Raquel estaba encima del tobogán, con un montón de niños, mirándola y saludándola). Víctor la miro, sólo durante el segundo que tardo en sentarse, y su sonrisa le hipnotizo. Él no sabía que tenía esa chica de especial, pero sabía que era algo. Si os soy sincera, ella ni se fijo en él… Estaba demasiado embelesada mirando a su pequeña corretear por allí, y era lo único que la llenaba de paz, que la hacía olvidar cualquier cosa (tal vez por eso la gustara tanto ir con Raquel al parque). Desde ese día Víctor cambió su horario, todos los días se sentaba al lado de aquella desconocida y tras varios minutos de descanso se iba sin recibir más que un “hola” y la sensación de felicidad que ella transmitía. Hasta que un día paso una pequeña “desgracia” que a ellos les cambió la vida: Erika estaba allí, sin quitarle la mirada de encima a Raquel. Igual sucedía con Víctor que no perdía detalle de cada movimiento de Erika. Cuando ya se iba a ir vio a la pequeña Raquel caerse del columpio (de lo que no se dio cuenta es de que Erika en ese preciso segundo estaba mirándole a él) con tan mala suerte que se dio con una piedra en la ceja haciéndose una brecha (cosas de niños). Erika salió corriendo, pero Víctor iba delante (de algo tenía que servir salir a correr todos los días) y se puso al lado de la pequeña antes que nadie, levantándola e intentando calmarla (ya sabréis como es de escandalosa la sangre). Mientras Erika intentaba coger a la niña, él cogió su botella y le limpio la sangre. Después dijo:
-Creo que deberías llevarla al ambulatorio, seguramente la pongan puntos.
-¿Estás seguro? –Pregunto con los ojos llenos de miedo-.
-Estoy estudiando enfermería, si te vale... –Contesto sonriéndola, intentando calmarla- Tengo el coche aquí al lado, si quieres os acerco rápido.
Ella asintió con la cabeza. La sangre había parado y Raquel aun lloraba mientras aquel chico la llevaba en brazos hasta el coche, con Erika pegada a ellos sonriendo a la niña y dándola mil besos. Al llegar allí la pusieron unos puntos. Cuando salieron del hospital a Raquel se le antojo un zumo, y lo pidió aun con cara de pena así que a Erika no le quedo otra que ir a por uno. A su vuelta se encontró a la pequeña riéndose a carcajadas con aquel chico desconocido mientras jugaban el uno con el otro sentados en el capó del coche.
-Ya se te paso el disgusto, ¿eh?
-Es que Víctor dice que soy muy valiente, y que he llorado poco. Que si hubiera sido él seguro que se desmallaba. –Erika sonrió mirándole y él la guiño un ojo-.
-Anda toma tu zumo –Dijo a Raquel, que se sentó en el interior del coche-. Me despiste –confeso con los ojos llenos de culpa- y cuando me di cuenta tú estabas delante y ya habías casi llegado. No sé cómo agradecértelo.
-Tal vez con una cena, no sé…
-Tal vez… -Contesto montándose en el coche-.

PD: Mucho tiempo desaparecida, y supongo que ahora un poquito más porque me voy de vacaciones y no se cuando podré actualizarlo. Muchas gracias a los que seguís pasando y a los que comentais. Un beso.

viernes, 11 de junio de 2010

El sol y la luna.

¿Te has fijado en cómo se quieren el sol y la luna? Los dos se desean y saben que no existirían si les faltara el otro pero es imposible que estén juntos. Bueno, coinciden en el crepúsculo y en el amanecer y se ponen como locos de alegría notándoseles la sonrisa a mil kilómetros de distancia, pero después no les queda nada y se quedan totalmente solos esperando volverse a cruzar. Y ahora me he dado cuenta de que tú eres mi sol y yo tu luna. Tal vez por eso nuestros amaneceres sean los momentos más mágicos del día, porque los dos nos vemos reflejados ahí y somos incapaces de escondernos la sonrisa.