jueves, 9 de diciembre de 2010

Abrázame, por favor.

- Cariño, sólo era una pesadilla… No tiembles así por favor que me estas asustando...
- Soñé que te ibas y no volvías, y sólo con ocurrírseme esa idea el miedo me hielan los huesos. No quiero perderte, se me congelaría la sangre y mi corazón ya no podría bombearla. Es sólo imaginármelo y me entran unas ganas terribles de llorar, de estas que inundaría la habitación con lágrimas, y a la vez de besarte continuamente porque si eso llegara a pasar me arrepentiré de todos los besos que no te di y los momentos que no vivimos... Abrázame, por favor.

PD: Siento tantisísisimo haber estado tanto tiempo sin escribir nada... Voy a intentar ponerme al día con vuestros blogs y espero que no me hayáis olvidado :) Y prometo meterme más a menudo. Un besin enorme a tod@s.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lily se despertó y la boca le sabía a alcohol, a humo y a unos labios desconocidos, aunque este sabor últimamente era el más normal. Durante estas últimas semanas se despertaba lo más tarde que podía (se obligaba a dormir cuando el sueño desaparecía) tras una noche de alcohol y sexo. Cuando ella se despertaba el hombre con el que había pasado la noche ya se había ido, había desaparecido tan rápido como apareció (pero eso era algo que ella prefería que pasara). La realidad era que hacia esto sólo para poder cumplir su promesa, para no volver a ver la cara de Pedro nunca más, para no encontrárselo de sorpresa en ningún momento. No respondía a sus llamadas (ni si quiera las cogía) y tampoco a sus mensajes (en los que él siempre quería quedar para hablar, o tomarse algo). Había conseguido cambiar su turno al de por la tarde, y así conseguía evitarle completamente. Parecía que lo estaba cumpliendo y me gustaría deciros que eso la hacia la mujer más feliz del mundo pero no puedo. Lucía una siniestra sonrisa allá por donde iba, y aunque ahora parecía más feliz seguía sin poderse dormir a no ser que se lo imaginara a él a su lado. Se estaba volviendo poco a poco de hielo, y no porque ella quisiera si no porque no tenía con quien expresar sus sentimientos (aunque cuando hablaba con Pedro no le había dicho que era él, sí que hablaba de su enamoramiento de otro al que él siempre repudiaba) y había aprendido a tragarse sus lágrimas en soledad. Pero ese día fue diferente. Él se había enterado de su cambio de turno (de su cambio de vida), y se paso por su casa mientras ella se tomaba su café. Cuando Lily le vio decidió no abrir, en su cara se puso una sonrisa que rápido se cambio a una expresión de miedo, de necesidad. Por su mente pasaron mil pensamientos “Debo hacer como que no estoy, así se irá pronto” “Pero lleva tanto tiempo insistiendo, tal vez debería abrir, enfrentarlo y olvidarme ya” “¿Y si le abro y soy incapaz de seguir con mi decisión?” “¿Y si no le vuelvo a ver nunca más?” “Decidido: no estoy.”
-Lily ábreme, por favor, sé que estas ahí.
Silencio.
-Lily, por favor, necesito hablar contigo.
Silencio.
-Por lo menos dime que no me quieres volver a ver, y te dejare en paz. Pero no podemos acabar así.
-No te quiero volver a ver, jamás, nunca. Vete.
Una lágrima.
-Me podrías abrir la puerta y decírmelo a mí, no a ella.
-¡Que te vayas!
Otra lágrima.
-No hagas esto, Lily por favor. No quiero perder nuestra amistad así.
La puerta se abre.
-Y lo peor de todo es que sigues sin entenderlo. ¿Cómo se puede ser tan estúpido para…?
Él la abrazo, y de sus ojos también cayó alguna lágrima. Ella se separo y se le quedo mirando con dolor y rabia en los ojos.
-Lo siento, ¿vale? Lo siento. Necesitaba verte. Estaba preocupado ya. Y sí, soy muy estúpido. He estado pensando mucho durante estos días, y tenías razón: te quiero, pero no como tú te mereces.
-No digas chorradas, no la cagues más.
-Sé que me he portado como un cretino contigo. He recordado las miles de veces que hablamos de ese “chico” y te dije que era un capullo, que te alejaras de él… Pero yo no sabía que ese “chico” te necesitara tanto, y es que durante estas últimas semanas no te he podido sacar de mi cabeza ni por un segundo. No te estoy diciendo que este enamorado de ti, y tampoco que te merezca… Sólo quiero volver a estar contigo como antes, porque te quiero, joder Lily, claro que te quiero.
-Eso es imposible, Pedro. Nunca vamos a poder estar como antes. No quiero estar como antes, no quiero ser tu pañuelo para que me vengas a llorar por Erika y cuando ella te llame me dejes aquí tirada y te olvides. No puedo seguir mirándote todos los días a los ojos, o ver una peli abrazados sabiendo que no me quieres igual que yo a ti.
Más lágrimas.
-¿Has dejado de mirar al pasado?
-Lo estoy intentando.
-Lily, yo estoy intentando mirar hacia el futuro. Hacia ti. No quiero estar contigo porque no quiero que sufras más de lo que ya has sufrido. Estoy confundido, ¿vale? Sólo sé que sin ti no puedo vivir.
-Pues cuando te aclares hablamos, antes no quiero saber nada de ti.
La puerta se cerró, las lágrimas salieron todas de golpe y en ese silencio absoluto se escuchó un unísono te quiero.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Happy 101.

Quiero agradecer a Jime este premio, sabes que me hace muchísima ilusión y más viniendo de ti porque me encanta tu blog, si por mi fuera te lo volvería a dar mil veces. El premio consiste en decir diez cosas que me hagan sonreír y diez blogs que también lo consiguen (no van en orden):

Me hace sonreír...
1. Mirar las estrellas en luna llena.
2. Sentir la telepatía que tengo con otra persona si me habla cuando más lo necesito, cuando sabe exactamente lo que quiero decir con una mirada.
3. Mi hermano: Él en general, a pesar de las peleas siempre consigue ponerme una sonrisa en la cara.
4. Ver amanecer junto a la persona que más quiero.
5. La sonrisa de los niños pequeños, y cualquier sonrisa que me regalen en general.
6. Soñar despierta: imaginarme mil cosas que seguramente jamás ocurran, inventar conversaciones...
7. Que cuando vaya a dormir a casa de mi abuela me despierte sólo como ella sabe y consigue que este de buen humor todo el día.
8. Irme de viaje y recibir mensajes de gente importante diciéndome que vuelva ya, que me echan de menos (y los mensajes inesperados en general).9. Encontrarme con alguien que hacia mucho tiempo que no veía y sentir que nada ha cambiado entre nosotros.
10. Ir a mi pueblo.

Me haceis sonreír...

10. ella y sus sensaciones

PD: Vuelvo mañana con otra historia para volver a desaparecer otro tiempo, gracias por seguir aquí. Un beso.

sábado, 24 de julio de 2010

El comienzo de una historia.

Tal vez os pique la curiosidad por saber cómo se conocieron Erika y Víctor, y como empezó la historia de sus vidas. Os puedo decir que a Erika le encantaban los niños, se volvía loca con ellos. También os puedo decir que tenía otra hermanastra (además de Lily) que se llamaba Raquel. A diferencia de Lily, Raquel era hermana aunque no tenían la misma madre. Ella era hija de Héctor, el padre de Erika, y Rachel, la madre de Lily. Aunque no se pasan todo el tiempo que a Erika le gustaría juntas, siempre la saca al parque por la tarde, y la encanta (sobre todo en primavera, cuando todo el parque está floreciendo, llenándose de vida por todas partes y ella sólo puede ver como su pequeña Raquel rebosa alegría por cada poro y sentir como el sol empieza a calentar y a tostar su piel mientras lo único que huele son flores). Allí se quedaba Erika, mirando a su pequeña disfrutar. Allí, también, se sentaba Víctor todos los días tras su salida matutina a correr. Nunca habían coincidido, hasta que él cambio su horario. Un día se sentó en su banco con ella (que tenía una sonrisa enorme porque Raquel estaba encima del tobogán, con un montón de niños, mirándola y saludándola). Víctor la miro, sólo durante el segundo que tardo en sentarse, y su sonrisa le hipnotizo. Él no sabía que tenía esa chica de especial, pero sabía que era algo. Si os soy sincera, ella ni se fijo en él… Estaba demasiado embelesada mirando a su pequeña corretear por allí, y era lo único que la llenaba de paz, que la hacía olvidar cualquier cosa (tal vez por eso la gustara tanto ir con Raquel al parque). Desde ese día Víctor cambió su horario, todos los días se sentaba al lado de aquella desconocida y tras varios minutos de descanso se iba sin recibir más que un “hola” y la sensación de felicidad que ella transmitía. Hasta que un día paso una pequeña “desgracia” que a ellos les cambió la vida: Erika estaba allí, sin quitarle la mirada de encima a Raquel. Igual sucedía con Víctor que no perdía detalle de cada movimiento de Erika. Cuando ya se iba a ir vio a la pequeña Raquel caerse del columpio (de lo que no se dio cuenta es de que Erika en ese preciso segundo estaba mirándole a él) con tan mala suerte que se dio con una piedra en la ceja haciéndose una brecha (cosas de niños). Erika salió corriendo, pero Víctor iba delante (de algo tenía que servir salir a correr todos los días) y se puso al lado de la pequeña antes que nadie, levantándola e intentando calmarla (ya sabréis como es de escandalosa la sangre). Mientras Erika intentaba coger a la niña, él cogió su botella y le limpio la sangre. Después dijo:
-Creo que deberías llevarla al ambulatorio, seguramente la pongan puntos.
-¿Estás seguro? –Pregunto con los ojos llenos de miedo-.
-Estoy estudiando enfermería, si te vale... –Contesto sonriéndola, intentando calmarla- Tengo el coche aquí al lado, si quieres os acerco rápido.
Ella asintió con la cabeza. La sangre había parado y Raquel aun lloraba mientras aquel chico la llevaba en brazos hasta el coche, con Erika pegada a ellos sonriendo a la niña y dándola mil besos. Al llegar allí la pusieron unos puntos. Cuando salieron del hospital a Raquel se le antojo un zumo, y lo pidió aun con cara de pena así que a Erika no le quedo otra que ir a por uno. A su vuelta se encontró a la pequeña riéndose a carcajadas con aquel chico desconocido mientras jugaban el uno con el otro sentados en el capó del coche.
-Ya se te paso el disgusto, ¿eh?
-Es que Víctor dice que soy muy valiente, y que he llorado poco. Que si hubiera sido él seguro que se desmallaba. –Erika sonrió mirándole y él la guiño un ojo-.
-Anda toma tu zumo –Dijo a Raquel, que se sentó en el interior del coche-. Me despiste –confeso con los ojos llenos de culpa- y cuando me di cuenta tú estabas delante y ya habías casi llegado. No sé cómo agradecértelo.
-Tal vez con una cena, no sé…
-Tal vez… -Contesto montándose en el coche-.

PD: Mucho tiempo desaparecida, y supongo que ahora un poquito más porque me voy de vacaciones y no se cuando podré actualizarlo. Muchas gracias a los que seguís pasando y a los que comentais. Un beso.

viernes, 11 de junio de 2010

El sol y la luna.

¿Te has fijado en cómo se quieren el sol y la luna? Los dos se desean y saben que no existirían si les faltara el otro pero es imposible que estén juntos. Bueno, coinciden en el crepúsculo y en el amanecer y se ponen como locos de alegría notándoseles la sonrisa a mil kilómetros de distancia, pero después no les queda nada y se quedan totalmente solos esperando volverse a cruzar. Y ahora me he dado cuenta de que tú eres mi sol y yo tu luna. Tal vez por eso nuestros amaneceres sean los momentos más mágicos del día, porque los dos nos vemos reflejados ahí y somos incapaces de escondernos la sonrisa.